Cuento
PESADILLA
No era una mañana mas, algo me decía que iba a pasar algo pero no sabía que. Me levanté como todos los días, a la misma hora y con el singular ruido de mi despertador. La habitación se encontraba cálida e iluminada. Me encontraba desconcertada porque tenía la intuición de que algo pasaría.
Me dirigí al dormitorio de mi hermana para despertarla ya que tenía que ir a la escuela.
-Marita- levántate, es hora de ir al colegio, se te hace tarde.
Aiiii- fue la respuesta inmediata que tuve de ella.
Me aliste y baje a tomar desayuno, al rato bajo mi hermana; terminamos de desayunar y la lleve a la escuela.
Al llegar al trabajo me dirigí a la oficina, para continuar con el ritual diario, horas después recibí una llamada de Londres, al parecer me habían aceptado para el puesto de gerente, de la empresa más grande y exitosa. Ahora ya entendía que por eso había sido todo el rollo de la mañana, contenta y sin más que hacer me dirigí en busca de mi hermana para darle la gran noticia, estaba segura de que ella se alegraría.
Llegue al colegio y pedí a la directora que mandara a alguien a llamarla, cuando ella entró por la puerta de la dirección , mi alegría era tan grande que corrí a abrazarla, ella me pregunto a que se debía esto y le respondí que tendríamos toda la tarde para conversarlo, la saque del colegio y nos dirigimos a la casa, pues teníamos que alistar las cosas para el viaje que emprenderíamos, llegamos a casa y sin más preámbulos de dije me habían dado el puesto de trabajo en Londres y que nos iríamos a vivir allí, su reacción me asombró muchísimo porque se puso a llorar y me dijo que no quería dejar su vida, sus compañeros, ni nada del Perú , pues la entendía porque a mi también me dolía tener que dejar todo , pero le explique que esta era la oportunidad que tanto había esperado y que no la podía dejar pasar, pero al parecer ella no entendía y se puso más caprichosa; no sabía que hacer, me hacía sufrir el solo pensar el daño que le hacía, entonces ella me dio una idea, prefería quedarse con una tía e irme a visitar cada verano, fue muy duro para mi tener que aceptar, porque no encontraba otra solución.
Alistamos todas las cosas, llegó la hora, nos despedimos y más nada, la embarque en un taxi a la casa de mi tía, ella se despedía, unas lagrimas recorrían sus mejillas, pues en el interior yo sabía lo duró que esto era para ella.
Noooo, no podía creer lo que en esos momentos veía, el taxi había chocado con un volvo y este se había volteado y caído encima del carro, corrí lo más rápido que pude pero ya no pude hacer nada. Cuando los paramédicos llegaron y sacaron el cuerpo de mi hermanita dijeron que ya era muy tarde.
En esos momentos ya no me importaba nada, era tanto el dolor que lo único que anhelaba en esos instantes era morir, me sentía culpable por haberla dejado.
Una luz blanca me despertó, me encontraba en el hospital, al parecer no pude soportar el dolor producido por aquel trágico accidente, que me desmaye.
Me sentía muy triste, me escape del hospital y me dirigí a casa, necesitaba tener algo de mi querida hermanita; entre en su cuarto y me eché en su cama abrazando sus peluches y llorando desconsoladamente, me quedé dormida; pero al despertar mi hermanita se encontraba a mi lado, dormida, era increíble, no lo podía creer, esto tenía que ser un sueño, me quede observándola, hasta que ella se despertó. Estaba viva, esto no era un sueño, lo único que quería era abrazarla y quedarme con ella, pero ella tenía que ir al colegio, y no podía decirle nada, pues ella se angustiaría. Preparé el desayuno, la lleve al colegio y la dejé, luego me dirigí al trabajo; pasaron las horas y recibí una llamada, era de la empresa con la que había soñado antes, me asustó pensar lo que ocurría, o me estaba volviendo loca o no se.....
Salí de la oficina y me dirigí a la casa, trataba de no hacer nada parecido a lo de ayer, pues pensaba que esa era una manera de evitar lo antes vivido, o, soñado probablemente.
Cuando me dirigía a casa un volvo se atravesó y chocamos, en aquel instante se me vino a la mente todo, pues al parecer, ese había sido mi destino, pero me alegraba que no fuera mi hermana la que se encontrara aquí, pues antes de todo había pensado en recogerla.
Felizmente, ella tenía a una tía maravillosa, que seguramente la cuidaría como yo lo hacía. Y me tendría a mí que la cuidaría desde donde estuviera, yo siempre vería de ella.



